Generalmente la idea de un viaje surge al concluir algún otro y este concretamente, empezó a asomar por mi cabeza al regreso de recorrer, junto a Aurora, la isla de Cuba en bicicleta -¿Por qué no Vietnam ?-.
Enseguida se sumo al proyecto Jokin, ese Jokin que se apunta a un bombardeo, el mismo que en cierta ocasión se apunto a realizar una caminata por los Anapurnas, pensando que estos se encontraban al Sur de Sierra Nevada. Más tarde se enteraría que entre Anapurnas y Alpujarras distaban algunos kilómetros.
Un mes antes de nuestra partida, a Belén le seduce la idea, consulta su calendario y finalmente se anima.
No sé si por el abuso del alcohol o por alguna otra razón, pero una noche de jaiak en Agurain un gusanillo parece comerle la oreja a alguien. A la mañana siguiente, por el móvil, la voz resacosa de Carlos: -¿todavía estaremos a tiempo para lo de Vietnam?-
Fue así como Curtis, Guau y Carlos se sumaron a la idea de recorrer este país en bicicleta. -¿Sería siete un grupo demasiado numeroso?- Pronto comprobamos que no.
Son las cuatro de la tarde cuando aterrizamos en el aeropuerto de Ho Chi Min (antigua Saigón), por lo que decidimos desembalar las bicis y pedalear hasta el centro de la gran ciudad. De inmediato nos vemos envueltos en medio de una marea humana a bordo de bicis y motocicletas. Parece ser la hora punta y necesitamos los cinco sentidos para no provocar la primera montonera.
Paseamos por la bulliciosa ciudad a la espera del comando Agurain al día siguiente.

Datos personales